Bailarán las cifras de gobierno y sindicatos acerca del seguimiento de la HG. Probablemente todos mientan. Aquí, en Híspalis, yo he visto que algunos negocios más han cerrado con respecto a la HG anterior. Pocos, sin embargo. La mayor parte de las tiendas, estaban abiertas. Y los centros comerciales y oficinas bancarias. Todos, con mucha gente consumiendo. Los bares abiertos (la mayoría) con más gente de lo habitual...
¿Merece la pena plantear una HG en Mordor, hoy? Los sindicatos mayoritarios están cada vez más desprestigiados: se lo han ganado a pulso tras tantos años de pactismo. Que Méndez y Toxo sean sus secretarios generales indica que hay poca conciencia "revolucionaria" (o incluso "reivindicativa") dentro de estas organizaciones. Los dos sindicatos mayoritarios sólo tienen fuerza en la industria, y cada vez menos (es sintomático que en una fábrica de Málaga hayan sido los obreros que habían entrado a trabajar quienes han repelido con gas pimienta a los piquetes). Por supuesto, en una sociedad donde cada vez es mayor el número de pymes y de autónomos, es casi imposible conseguir una paralización total del país: miedo, desilusión, estupidez... Cuando es el individuo quien tiene que echar cara a su jefe o a la empresa que contrata sus servicios, y, sobre todo, cuando sabe que no va a servir para nada, no hace huelga.
El psoe se ha vuelto a poner su chaqueta de pana para llamar a la huelga. Resulta gracioso que ahora justifiquen una HG que se produce por la profundización de las políticas que ellos mismos iniciaron cuando estaban en el gobierno del infausto ZP. Llamar a sus dirigentes "miserables" y a sus militantes "inocentes" es lo más suave que me sale en este momento.
¿Y cuál era el motivo de esta HG? ¿Que el gobierno de Mordor convocara un referéndum? ¿Que cambiara su política? A mí me parece más (como las dos últimas) una decisión de "no nos queda más remedio que hacerla, que para eso somos sindicatos". Esta era una HG condenada al fracaso aún más que la anterior. Y un fracaso más doloroso, porque las condiciones a las que nos está arrojando el partido que, según todas las encuestas, sigue teniendo el apoyo mayoritario de elfos y gnomos, nos están retrotrayendo al siglo XIX.
Pienso que desde las organizaciones de izquierda no podemos dedicarnos a decir, como en la anterior HG, que ha sido un "éxito". Porque es mentira. Fue mentira en las dos anteriores y lo será en esta cuando lo digan. La realidad hay que analizarla objetivamente (es una de las premisas del materialismo dialéctico), y no manipularla para que se adecue a nuestros deseos. Creo que hace falta un proceso de reflexión que busque otras formas de protesta y de acción diferentes a la HG que, hoy por hoy, sólo logra quemar a los cada vez más sufridos militantes y ciudadanos conscientes.

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