A Gadafi se lo han cargado en la "guerra civil" patrocinada por la OTAN que se está desarrollando en Libia. Observando la caída de tantísimos dictadores en el mundo islámico, (también el paso a segundo plano de Fidel Castro en Cuba -viendo el devenir de los acontecimientos, es previsible que la Revolución Cubana muera con él-), no nos queda más remedio que admirar a nuestro sátrapa particular, Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la Gracia de Dios y del Plan Marshall. En efecto, el gallego adquiere grandeza cuando observamos la actualidad política española. No sólo murió tranquilamente en la cama, en brazos de la Iglesia Católica y llorado por sus ministros, sino que dejó todo -mil millones de veces se ha dicho- "atado y bien atado". Seguimos "reinados" por el monarca que él instaló, y está a punto de volver a gobernar, con una mayoría obscena, el partido montado por sus ex-ministros a su muerte. Sin duda, la biografía de Franco, además de ser libro de cabecera de los jerarcas de Mordor, tendría que ser lectura de estudio obligatoria para todo aquél jefecillo que quiera convertirse en dictador en lo sucesivo. Para que luego digan que en este país no tenemos líderes...

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